miércoles, 27 de marzo de 2024

Mil besos tuyos

 Rune Kristiansen es un chico noruego, misterioso y con un don en la fotografía. Se muda a EUA donde es vecino de Poppy, una niña que siempre ve lo mejor de las cosas, amante de la vida. Ellos crecen juntos, hacen todo juntos, van a la escuela juntos, los mejores amigos, cómplices y amantes. Por cuestiones de trabajo, los Kristiansen deben regresar a Noruega; durante todo ese tiempo Poppy y Rune no tienen contacto. Tiempo después, los Kristiansen regresan a EUA donde Rune se reencuentra con Poppy, pero para entonces Rune ya había cambiado, se volvió reservado, odiaba a su padre, estaba resentido.

Tras el reencuentro de Poppy y Rune se descubre un gran secreto que Poppy había guardado, estaba muriendo. Vivían cada día al máximo, haciendo cada día el mejor de los días. Rune cumplió cada deseo que tenía Poppy, ir a NY, tocar el violonchelo en un auditorio muy especial, fueron a la NYU a una exposición de arte donde el expositor concluyó su obra con una fotografía de su difunta esposa Esther.

«Esther Rubenstein. Difunta mujer del patrocinador de la exposición» —Parpadeé y terminé—: «Murió a los veintiséis años, de cáncer». —Me tragué la emoción, que hizo un nudo en mi garganta, y me acerqué más al retrato—. «Su esposo, que nunca volvió a casarse, la puso en la exhibición». Él tomó la foto y la puso en la exposición. Dice que, aunque esta foto nunca cambió el mundo, Esther cambió el suyo.

Poppy durante todo este tiempo estuvo recolectando 1000 besos de un Rune, su chico especial, besos que hacían que casi le estallara el corazón. Poppy los enumeraba y les escribía la descripción del beso, ponía sus papelitos de corazón en un frasco que le había dado su abuelita.

Casi al final del libro llegaron al beso 1000. 

"Beso 1000, con Poppymin. Cuando regresó a casa. El corazón me estalló por completo”.

“Mía será la mano que sostenga la tuya por siempre”

“Te veo mis sueños”

Al final del libro, resulta que Rune se encuentra con Poppy, pero esta vez no es en un sueño.

—Un beso eterno con mi Rune… en nuestro bosquecillo…, cuando finalmente volvió a casa. Sonrió. Yo sonreí. Y luego añadió: —… Y casi me estalla el corazón.