La palabra Jesucristo no es el nombre y el apellido; es en realidad un nombre y un título. El nombre Jesús se deriva de la forma griega del nombre Yeshúa o Josué, que significa «Jehová es salvación» o «el Señor salva». El título Cristo se derivó de la palabra griega para Mesías (o la hebrea Mashîaj, Daniel 9:26) y significa «ungido». Los dos oficios, rey y sacerdote,
se indican en el título Cristo. El título confirma que Jesús es el Sacerdote y Rey prometido en las profecías del Antiguo Testamento. Esta afirmación es crucial para una adecuada comprensión acerca de Jesús y el cristianismo.
Jn. 10:30 Dios y Jesús es uno en esencia o naturaleza. Solo en el evangelio de Juan el único Evangelio en el que Jesús afirmó ser Dios.
Nadie puede perdonar pecados salvo el único contra quien hemos pecado todos. Mc. 2:5 de ninguna manera puede alguien perdonar los pecados cometidos contra Dios excepto él mismo Dios.
Mc 14:63 este es el único juicio donde el asunto no radica en las acciones, sino en la identidad del acusado, muchísimas personas dicen que Jesús era solo un buen maestro de moral. Seamos realistas. ¿Cómo podría ser un gran maestro de moral y confundir adrede a las personas en el punto más importante de su enseñanza, su propia identidad?
Jesús era cariñoso pero no dejaba que su compasión lo paralizara; no tenía un ego envanecido, aunque a menudo estaba rodeado de multitudes que lo adoraban; mantenía el equilibrio a pesar de su estilo de vida que por momentos era exigente; siempre sabía qué era lo que estaba haciendo y adónde iba; se preocupaba profundamente por las personas, incluso por las mujeres y los niños, quienes en ese entonces no se consideraban importantes; Fue capaz de aceptar a la gente sin pasar por alto su pecado; respondía a los individuos según dónde se encontraban y qué necesitaban en particular.
El método científico para hechos repetibles en una situación controlada Histórico-legal, llegamos a un veredicto por el peso de la evidencia si Dios no existe, ¿de dónde vienen las obligaciones morales en primer lugar? Si «no hay nada más allá del mundo natural y físico», como proclama Dawkins, ¿que se da a entender al decir que existe el mal? Debido a que los valores morales no tienen propiedades físicas como altura, anchura y peso, ¿cómo podemos decir que son verdaderos?
En los años de 1990, Jesus Seminar publicó un libro titulado The Complete Gospels que afirmaba ser la primera publicación de veinte evangelios conocidos de la era cristiana primitiva.
Los más destacados de esos son los evangelios de Tomás, Judas, Felipe, Pedro y María. extracanonicos.
En el siglo veinte, los descubrimientos arqueológicos han confirmado la veracidad de los manuscritos del Nuevo Testamento. ¿Los documentos bíblicos son confiables? Cinco mil seiscientos manuscritos griegos de la Biblia, muchísima más fuente primaria de la que existe para cualquier otro libro escrito en la antigüedad.
Las variantes bíblicas de ninguna manera pone en peligro una doctrina central de la fe cristiana. Hch. 1:3, 2:22, 4:20, 5:32, 26:24-26, Jn. 19:35, 1 Jn 1:3,. 2Pd. 1:16,. Lc. 1:1-4. Estos mismos textos declaran que son la verdad, "lo que hemos visto y oído"
En The Historical Jesus: Ancient Evidence for the Life of Christ, Gary Habermas documenta con meticulosidad la evidencia extrabíblica para el Jesús histórico. Los documentos griegos, romanos y judíos ofrecen apoyo para elementos clave de la vida, el ministerio y la muerte de Jesús.
Esta evidencia incluye ejemplos notables tales como (1) la crucifixión de Jesús por los romanos; (2) la adoración de Jesús como deidad; (3) la creencia en la resurrección de Jesús; (4) Jesús que es el hermano de Jacobo; y (5) la tumba vacía. Habermas concluye que «las antiguas fuentes extrabíblicas presentan una cantidad sorprendentemente grande de detalles con respecto a la vida de Jesús y la naturaleza del cristianismo primitivo».
Las vidas de esos hombres cambiadas de manera radical nos dan un sólido testimonio para la validez de las afirmaciones de Cristo, muchas personas han muerto por una mentira, pero creían que eso era la verdad. ¿Cuál fue el caso de los discípulos? Si la resurrección no ocurrió, es obvio que los discípulos lo hubieran sabido. No puedo encontrar ninguna manera de que hubieran podido engañar a estos hombres en particular. Por lo tanto, no solo habrían muerto por una mentira, he aquí el problema, sino que habrían sabido que era una mentira.
En su erudito libro de 2006, Jesus and the Eyewitnesses, el profesor de Nuevo Testamento Richard Bauckham demuestra que los cuatro Evangelios ofrecen testimonios confiables que tienen su origen en los mismos testigos presenciales.
Los discípulos de Jesús no hubieran enfrentado la tortura ni la muerte a menos que estuvieran convencidos de su resurrección.
La unanimidad de su patriotismo nacional los condujo a ir en busca de un Mesías para su nación. Lo que vino en su lugar fue un Mesías para el mundo. Un Mesías que no salvaría solo a una nación de la opresión política, sino a toda la humanidad de las consecuencias eternas del pecado.
Su vida cumplió tantas profecías antiguas. El Antiguo Testamento contiene sesenta profecías mesiánicas importantes y unas doscientas setenta ramificaciones que se cumplieron en una persona: Jesucristo.
Algunos quizá sugieran que esas profecías se escribieron después del tiempo de Cristo y que se fabricaron de modo que coincidieran con los acontecimientos en su vida. Esto tal vez parezca posible hasta que uno se da cuenta de que la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento hebreo, se tradujo alrededor de los años 150-200 a. C. Esto significa que existe una brecha de por lo menos doscientos años entre el registro de las profecías y su cumplimiento en Cristo.
A mitad de las profecías iban más allá del control de Cristo para cumplirlas: la manera de su nacimiento, la traición de Judas y el precio de la traición; la forma de su muerte; la reacción del pueblo, al burlarse y escupirle, las miradas; la repartición de su ropa echando suertes y la vacilación de los soldados para dividir su túnica.
El cristianismo no es una religión; no es un sistema; no es una idea ética; no es un fenómeno psicológico.