Al dirigir la adoración lo que más queremos es exaltar a Jesús y facilitar que las personas tengan un encuentro con Él.
Que todo lo que hagamos en la plataforma ponga la atención en Jesús.
La adoración de la iglesia debe girar solamente alrededor de Jesús y no alrededor de las personas o de gustos personales.
La excelencia se trata totalmente de Jesús, de que Él "se vea bien", dando tu máximo esfuerzo.
Es nuestra tarea ayudarles a tener un encuentro con Él a través de nuestra manera de reflejarlo en nuestras acciones y actitudes.
Nunca dejar de aprender, y de lo que hemos aprendido, nunca dejar de enseñar a otros.
El orgullo nos estanca meintras que la humildad nos hace crecer.
Que nuestra vida traiga gloria a Dios y sea una inspiración para todo aquel que nos rodea.
¿Qué vamos a dejar aquí cuando Dios nos llame a su presencia? ¿Qué dejaremos sembrado en los corazones de las personas en las que influimos?
No alabamos por "ganas" sino por fe y gratitud porque amamos a Dios y él nos ama profundamente. Él siempre es digno.
Cuando lo ababamos con fe y gratitud, logramos alzar nuestra mirada por encima de todo y verlo a Él. Cuando adoramos, Dios interviene en nosotros y nos da nueva esperanza.
Jesús fue extremadamente generoso con nostros al dar su vida y todo lo que Él es, para hacernos suyos por siempre. Cómo no hemos de darle alabanza generosa después de todo lo que Él hizo por nosotroa en la cruz.
Dios es quien te puso ahí. Aunque una persona fue quien te invitó a dirigir la alabanza, a fin de cuentas es Dios el que te abrió la puerta y el que te ha llamado a hacerlo. Si es Dios el que nos ha encomendado el trabajo, entonces debemos ser fieles y excelentes al hacerlo.
Al dirigir, nuestra meta es levantar el nombre de Jesús en alto y ser una inspiracion que lleve a los demas a unirse y fijar su mirada en la grandeza de Dios que transforma cada parte de nuestro ser.
Un gran liderazgo proviene de una gran intimidad con Dios.
El verdadero liderazgo viene al servir a los demás, al ser un buen ejemplo, al ser fiel día a día con nuestras responsabilidades y sobre todo, al pasar tiempo a los pies de Cristo.
Nuestro objetivo es alabar a Dios de tal forma que los demás sean contagiados a participar de lo irresistible y glorioso que es adorar a Dios.
Las circunstancias difíciles pueden seguir ahí, pero nueestra perspectiva de todo ahora es transformada ante la gloria de Jesús al adorar en Su presencia. Queremos asegurarnos que todos experimenten esto sus vidas.
Conocer su amor transformará la manera en que vemos la vida y en que actuamos y pensamos. Como consecuencia, cambiará la forma en que misnistramos en la alabanza en la iglesia.
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