sábado, 2 de mayo de 2020

Fuego extraño John McArthur

En el libro de Éxodo relata que los hijos de Aron fueron consumidos por ofrecer fuego extraño a Dios.
En estos tiempos se le ha atribuido al Espíritu Santo las obras del diablo, ofreciendo fuego extraño a Dios. El Espíritu Santo es igual de divino que Dios Padre y Dios Hijo.

Cuando el movimiento pentecostal comenzó en el año 1900, los conservadores teológicos lo consideraron ampliamente como una secta. En la década de 1960, el movimiento comenzó a extenderse dentro de las denominaciones principales, ganando terreno en las iglesias protestantes que habían abrazado el liberalismo teológico y ya estaban muertas espiritualmente. El inicio del movimiento de renovación carismática suele atribuirse a la Iglesia Episcopal de San Marcos, en Van Nuys, California. Apenas dos semanas antes del Domingo de Resurrección en 1960 su pastor, Dennis Bennett, anunció que había recibido un bautismo pentecostal del Espíritu Santo. (Reveló que él y un pequeño grupo de feligreses habían mantenido reuniones secretas durante algún tiempo, durante las cuales practicaron el hablar en lenguas.)
Para la década de 1970 el movimiento de renovación carismática estaba empezando a cobrar un impulso real. En la década de 1980, dos profesores en el Seminario Teológico Fuller, una escuela evangélica tradicional que había abandonado su compromiso con la infalibilidad de la Biblia en los primeros años de la década de 1970, comenzaron a promover ideas carismáticas en sus aulas. El resultado ha sido denominado «La tercera ola», es decir, la teología pentecostal y carismática infiltrándose en el evangelicalismo y el movimiento de la iglesia independiente.

La adoración genuina se ha deformado mediante la emotividad desenfrenada, la oración se ha contaminado con galimatías privadas, la verdadera espiritualidad se ha viciado con misticismo no bíblico y la fe se ha corrompido al convertirlo en una fuerza creativa para expresar deseos mundanos.
La obra del Espíritu Santo es liberar a los pecadores de la muerte, dar vida eterna, regenerar corazones, transformar su naturaleza, proporcionar el poder para alcanzar la victoria espiritual, confirmar nuestro lugar en la familia de Dios, intercede de acuerdo a la voluntad divina, nos sella para la gloria eterna, nos promete la inmortalidad en el futuro. (2 Co. 1:22, Ro. 8:14-16, 26, Jn. 16:8, Ro. 8:9, Ef. 4:39) ¡Debemos defender la sana doctrina!
El ministerio del Espíritu Santo no es caótico, llamativo, ni extravagante.
¿Exalta al verdadero Cristo? ¿Se opone a lo mundano? ¿Lleva a las personas a las escrituras? ¿Exalta la verdad? ¿Produce amor a Dios y a los demás?
Docetismo= niega el cuerpo físico de Cristo, dicen que solo era una apariencia.
2 Cor. 3:18 Nada que distraiga del enfoque de Cristo puede atribuirse a la obra del Espíritu Santo.
Ser lleno del Espíritu es estar centrado en Cristo (Heb. 12:2). Una verdadera obra del Espíritu Santo produce santidad.
Requisitos para el apostolado: Ser testigo físico de Cristo resucitado (Hechos 1:22, 10:39-41, 1 Cor. 9:1, 15:7-8), ser nombrado personalmente por Jesús (Mr. 3:14, Lc. 6:13, Hch. 1:12,24, 10:41, Gal. 1:1), ser capaz de autentificar su apostolado con señales milagrosas (Mt. 10:1-2, Hch. 1:5-8, 2:43, 4:33, 5:12, 8:14, 2 Cor. 12:12, Heb. 2:3-4). 1 Cor. 15:8, Pablo fue el último que vio a Cristo resucitado.
El sello romano comunicaba autenticidad, seguridad, propiedad y autoridad. El Espíritu Santo personifica esas mismas realidades en la vida de sus testigos. Los que han recibido al Espíritu Santo pueden estar seguros de que son en verdad salvos. La salvación no puede perderse o ser robada. La presencia el Espíritu demuestra que Dios es nuestro Señor y Maestro. A medida que son guiados por el Espíritu Santo se manifestará una vida de obediencia sumisa a Cristo. Todo es parte de la obra de sellado del Espíritu.
La obra del Espíritu Santo es convencer, regenerar, convertir, adoptar, morar en nosotros y darnos seguridad. Ser llenos del Espíritu consiste en vivir bajo el control del Espíritu pensamiento a pensamiento, decisión a decisión. Los que están verdaderamente llenos del Espíritu Santo dan cada paso con Él. Los dones espirituales no son la señal de ser lleno del Espíritu Santo, la santificación sí lo es.

No hay comentarios:

Publicar un comentario